Sopas de un día, o cómo aprovechar las sobras de varias comidas

Uno de los retos de la cocina y que más nos puede divertir es elaborar un plato con las sobras de otras comidas: sopas, lasañas, cremas, tortillas, etc.

En Comino y Canela siempre guardamos todas las sobras, incluso aunque sea una cucharada o un bocado que ha sobrado, todo se guarda en botes o táperes de cristal (del tamaño ajustado) en el frigorífico.

Con las pequeñas sobras puedes enriquecer los platos y, si hay una cantidad apreciable, no sólo puedes enriquecer el sabor de un plato sino que puedes elaborar un plato completo uniendo varias sobras.

Uno de los platos más fáciles para elaborar con las sobras son las sopas, sopas diferentes, a veces hasta sorprendentes.

Además, las sopas en los días de frío sientan muy bien y cuando hace calor las puedes tomar tibias. Pero sobre todo, resuelven muchas cenas o salvan una situación de invitados imprevistos.

¡Las sopas tienen un puesto de relevancia en los platos de cuchara!

Lo mejor es poner un ejemplo:

Sopa de pescado (cuatro raciones)

Elaborada con muchos poquitos:

  • Caldo y patatas de un suquet de bonito,
  • Alubias con calabaza y col
  • Salsa de tomate
  • Salsa de pollo al ajillo
  • Pasta para fideguá (resto de un paquete)
  • Un poco de agua para conseguir las cuatro raciones
  • Sal con chile para terminar de sazonar.

Después de hervir unos minutos, al retirarla del fuego, añadimos un huevo batido (hubo hasta quien le ralló un poco de parmesano). Resultó una sopa muy sabrosa y no sobró nada de nada. Desde luego fue plato único para esa cena.

A estas sopas las llamamos “sopas de un día” porque no se pueden repetir, son diferentes cada vez.

Por eso os recomendamos que no tires nada, ni los poquitos, porque los puedes utilizar para enriquecer tus “platos de un día”.

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