Cómo conseguir unas pechugas de pollo jugosas

Elige pechugas de pollo sin trocear, ni filetear

Una manera fácil para conseguir unas pechugas de pollo jugosas, después de cocinadas, es emplear medias pechugas, sin hueso y sin piel.

Compra las pechugas enteras, y que el carnicero les quite el hueso, la piel, y saque las dos medias pechugas; también las puedes encontrar al peso, ya limpias de piel y hueso.

Las pechugas en un solo trozo las podrás asar en el horno, en la olla súper rápida, en la plancha, etc.

Para empanar y freír, es mejor hacer filetes, dados, o tiras, que tengan un grosor medio. En este caso, tanto las  pechugas enteras como los filetes finos no son apropiados.

Punto de cocción de la carne de pollo

Como la carne de pollo se contamina fácilmente, y las bacterias se desarrollan rápidamente, debe quedar bien cocida, para asegurar que los gérmenes que pueda tener quedan reducidos al máximo. Lo mismo se puede aplicar a las aves en general.

Por eso, el pollo es una carne que no se puede dejar semicruda, como se puede dejar la carne de vaca, ternera, o el solomillo de cerdo. Tiene que quedar cocida totalmente.

Cuando las pechugas están en un solo trozo, sin filetear, es más fácil que se mantengan jugosas por dentro, porque requieren más tiempo de cocción, que es más fácil controlar.

Lo que ocurre es que el calor, al que se somete la carne en el cocinado, provoca la coagulación de las proteínas de la superficie, formándose una costra que funciona como un envoltorio. Esta costra permite que se vaya transmitiendo calor hacia el centro de la carne pero no deja salir el jugo caliente que se va produciendo en el interior.

Este proceso de cocción, cuando ocurre en un trozo de carne más grueso que un filete, requiere de más tiempo para llegar a la cocción total, y aquí es donde tienes un margen mayor de acción.

Para evitar que se pierdan los jugos mientras se cocinan las pechugas, o cualquier tipo de carne, no debes pincharlas al darles la vuelta, emplea unas pinzas para moverlas.

Lo más rápido para elaborar unas pechugas de pollo jugosas

La manera más rápida para preparar unas pechugas, y que queden jugosas, es estofarlas en la olla súper rápida, y, en  su defecto, en una olla tradicional aunque aumente el tiempo de cocción; siempre será más rápido que en el horno.

No solo ahorrarás tiempo (calentar el horno más tiempo de asado, que suele ser veinte minutos por kg de carne), también energía (gas, o electricidad) y trabajo de limpieza (la ola se friega mejor que el horno).

Elaboración de pechugas en la olla súper rápida

Necesitas

  • Aceite de oliva virgen extra
  • Medias pechugas de pollo sin piel y sin hueso
  • Alguna-s hortalizas: ajos, cebolla, zanahoria, pimiento, patatas, etc. (elige)
  • Algo de liquido: caldo vegetal, de carne, vino, cerveza, etc. (elige)
  • Alguna-s especias: comino, pimienta, curry, pimenta, pimentón, canela, etc. (elige)
  • Sal
  • Otros ingredientes al gusto: frutos secos, frutas secas, hierbas aromáticas

Elaboración

  1. Limpia las pechugas: retira los trocitos de hueso y restos de piel y grasa que puedan tener.
  2. Puedes bridar (atar con un cordel) las pechugas para darles forma de rulo, y cortar, una vez cocinadas, unos medallones chulos. Este paso es para cuando quieras hacer una presentación más cuidada.
  3. Pon el aceite en la olla y dora las pechugas en él. Ve dándoles la vuelta para que queden doradas por todos los lados. Añade las hortalizas troceadas y rehoga un par de minutos.
  4. Incorpora las especias, el líquido y la sal; también otros ingredientes que quieras añadir. Tapa la olla con su tapa de presión y sube el fuego al máximo.
  5. Cuando las dos rayas de la válvula estén visibles baja el fuego al mínimo y programa 2 minutos de cocción. Concluido ese tiempo, retira la olla del fuego y deja que pierda la presión a temperatura ambiente.

Final y emplatado

Con la válvula abajo del todo, destapa la olla. Deja reposar la carne un poco tiempo para que se estabilicen los jugos y, además, no te quemes al trocearla.

Necesitarás un cuchillo muy bien afilado para cortar bien las pechugas.

Si las vas a comer enseguida, coloca las medias pechugas sobre la tabla de cocina, y corta en medallones o lonchas cada pechuga.

Dispón unos medallones de pechuga en el plato y la guarnición de caldo y verduras al lado. También puedes trocear las pechugas en dados y servirlos mezclados con las hortalizas y el caldo.

Si las vas a consumir al día siguiente, o unos días más tarde, puedes guardar las pechugas cocinadas, y frías, en el frigorífico, dentro de recipiente de cristal cerrado herméticamente. Si las quieres consumir pasados 4-5 días, es mejor que las congeles.

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